
Creo que definitivamente mi estadía en esta ciudad cada día se hará menos grata.
Cuando pequeña recuerdo que reconocia los taxibuses desde lejos... Mini verde, Ruta Las Playas, Vía Láctea, Centauro, y podría seguir así un buen rato... cada una con sus respectivos colores y diseños, inconfundibles.
Bastante grande fue mi sorpresa cuando llegué a Santiago y noté que todas las micros eran del mismo color, y amarillas más encima. Pero con el tiempo me pude acostumbrar a memorizar números (125, 417, 318, 627, 186, 135, 44-1, etc...).
Pero esto ha llegado a un punto inaceptable, y es que no me pueden obligar a tomar el metro, no!!
Como cambiar el entretenido paisaje de ciudad por túneles oscuros?
Como cambiar esas relajantes siestas dando saltitos y golpéandose la cabeza con el vidrio en esos interminables viajes desde Quilicura a La Pintana??
Como cambiar esa interacción con los pasajeros, como por ejemplo cuando entre todos debemos lograr que el pasaje llegue desde atrás hasta el chofer y luego el boleto vaya desde el chofer hasta la puerta de atrás, superando viejas pesadas que ni pescan y escolares que se duermen parados??
Como cambiar esas carreras para lograr poner un pié en la pisadera antes que otro audaz pasajero, o correr para subir por la puerta de atrás antes que el chofer parta?
Como cambiar ese factor de suspenso tan propio de las micros (Que se quedan en "pana", o se están quemando, que casi chocan o de la nada hay que bajarse para subirse a otra)??
Como cambiar esas emocionantes competencias entre líneas con el fin de tomar más pasajeros y que te tienen todo el viaje con el corazón en la boca??
Y si la opción no es dormir, no falta el tipo con guitarra, zampoña y maracas que se sube a cantar mientras hace peripecias para que suenen todos los intrumentos al mismo tiempo. O el par de payasos que siempre terminan su show con la misma frase... "No somos grandes artistas, y tampoco queremos ser menos, solo una colaboración le pedimos, para estos dos payasos chilenos". O esos vendedores que sacan un montón de cosas de sus bolsillos y te ofrecen todo por solo 500 pesos.
Y no se puede desconocer que no hay nada más confortante que tomarse un rico heladito de a 100 pesos en esos sofocantes viajes en verano... y en el metro venden helados, ah??
Si definitivamente el metro no es más que un intento por parecer un país desarrollado, pero le quita eso místico que tienen los viajes en micro...
Tal vez estoy peinando la muñeca... o debe ser que pasé mi infancia limpiando taxibuses por 100 a la hora de colación, y jugando al chofer... y revisando entre los asientos las cosas olvidadas por los pasajeros. Y viajando gratis de garita a garita.